lunes, agosto 14, 2017

Así es como se lucha (I)

Ponferrada, martes 15 de agosto de 2017: un grupo de combativos ”usuarios de la Sanidad Pública” lleva 23 días de encierro “contra la privatización de la Sanidad”, en el Hospital del Bierzo, centro de referencia de su comarca.


Supongo que no habréis sabido nada de ello, porque la noticia ha sido censurada en la práctica totalidad de medios de comunicación, más allá de unas míseras menciones en medios locales. Y hay buenas razones para ello.
Este encierro es un ejemplo de cómo debería ser la lucha por nuestros derechos, a día de hoy, en la España del 2017:

Una lucha a base de ejercer presión en “la calle”, nuestro terreno, el lugar donde hay que luchar, el lugar donde el pueblo puede tener fuerza.
No en las instituciones, los parlamentos o los gobiernos, que no son nuestros, ni nos representan, ni los controlamos, ni nos sirven. Ese es el terreno del Poder económico, sus siervos, sus secuaces.
En los parlamentos tenemos todas las de perder. En la calle, tal vez, podríamos ganar.

Una lucha de ciudadanos, sin partidos políticos, sin sindicatos de “representantes”, organizaciones todas ellas al servicio del Poder económico. Son sus herramientas, no las nuestras. Y su finalidad es precisamente llevarnos a su terreno, las urnas -al paso que nos dividen-, y sacarnos del nuestro, la calle.


Una lucha haciendo daño donde duele, sacando a la luz las vergüenzas del Régimen, aquello que se quiere ocultar. Y no sólo me refiero al maltrato inhumano y criminal a las personas, sino sobre todo a la causa, a esa privatización sibilina de la Sanidad, legalmente refrendada, que tiene lugar desde hace muchos años ya, en todas partes, y que TODOS los partidos políticos apoyan y han apoyado siempre (Ley 15/97, Unidades de Gestión Clínica...).


Y finalmente, una lucha sin plazo, una lucha de duración INDEFINIDA.
No puede haber más plazo de finalización de la lucha que el de la consecución de las reivindicaciones, esto es, en este caso, la garantía y consolidación de nuestros derechos.
Al contrario de las inútiles manifestaciones puntuales o huelgas de un día, acciones todas ellas sin fuerza alguna que no ejercen la menor presión sobre el Poder.
Ponerle plazo a una huelga, o a un encierro, no tiene el menor sentido, porque huelgas y encierros son una acción de desgaste, esto es, que gana el que más aguanta. Se puede decidir de antemano cuándo se inician, pero no cuándo se terminan.
Ponerle plazo a una huelga, o a un encierro, o a una acción cualquiera, equivale a anunciar al enemigo cuándo se nos acaba el fuelle, cuándo nos vamos a dar por derrotados.

Así que ahí tenéis, así es como se lucha.

O casi, porque la lucha, para ser eficaz, necesita todavía algo más.

Pero por hoy me quedaré con lo positivo. Con el ejemplo que nos da esta “Asamblea de Usuarios de la Sanidad Pública de El Bierzo y Laciana”.

Si quisiéramos cambiar las cosas, lo que están haciendo en el Hospital de El Bierzo, tendríamos que hacerlo en todas partes.

Bravo por ellos.

lunes, julio 31, 2017

Otro ejemplo más de manipulación

31 de julio de 2017. Telediario de las 15:00 de La 1.
Canal “público” que pagamos todos.
“Noticia” del día sobre el referéndum catalán.
Portavoces del PP y de C's soltando sus consignas. No entraré en detalle sobre la excusa del día porque vienen a repetir básicamente lo mismo todos los días.
Por supuesto, no se da oportunidad de réplica a la otra parte, JxSí y CUP, aunque son claramente parte implicada y son atacados tanto por PP y C's como por los propios comentaristas que dan la noticia "imparcial y objetivamente": en La 1, JxSí y CUP tienen asignado el papel de “malos” en el Spaguetti Western catalán.
De paso, aprovechando la coyuntura, también se ataca al PSOE -por su inacción-, al cual tampoco se le da oportunidad de defenderse. En este momento, en La 1, el PSOE también es de los “malos”.

Es un ejemplo modélico de manipulación. De libro.

Por un lado, al dar voz sólo a una de las partes, sesga la información en su favor.
Una y otra vez. Día tras día.
Hoy, La 1 es un canal de propaganda 24x7 en favor de PP y C's. Propaganda gratuita -para ellos-, pero que nos sale bien cara al resto de los españolitos.

Por otro lado, la guinda, la enésima repetición de lo de que en “democracia”, si así lo dice tal o cual ley, la gente no tiene derecho a decidir directamente, en referéndum.

¡En democracia la gente no puede votar!
¡Alucinante!
Y muchos, se lo tragan. A tal nivel de ignorancia llegamos.

Una versión, adaptada al caso catalán, de las palabras “nuestra democracia”, que se repiten decenas de veces cada día en prácticamente todos los medios de comunicación.
En nuestra democracia...”, “...en democracia...”, “...vivimos en una democracia...”, “...gracias a nuestra democracia...”, etc.

Si una mentira se repite suficientemente, acaba por “convertirse” en verdad. “Principio de orquestación”. Goebbels.

En fin, que es sólo un ejemplo, uno entre los muchos que nos inoculan cada día. Desde hace 40 años.
Podría escribir decenas de artículos como este todos los días, si tuviera tiempo. Porque la inmensa mayoría de las informaciones políticas de los grandes medios de comunicación son así. Sesgadas. Falsas, incluso cuando dicen algo que es cierto, ya que no hay mayor mentira que una media verdad.

Lo llaman democracia, y nunca lo ha sido.





P.D. Como curiosidad, la “noticia” siguiente era sobre el PSOE. Salía una imagen de los mandamases reunidos, y tras ellos, en la pared, en letras bien gordas, el lema de la actual “regeneración” -¿o es degeneración?- del PSOE: “Somos la izquierda”.

Si una mentira se repite suficientemente, acaba por “convertirse” en verdad.

Y, hoy en día, dado que es prácticamente imposible distinguir un gobierno del PSOE de uno del PP, tienen que repetirla mucho, mucho, para que algunos de sus votantes se la crean.

Así que repitan conmigo: Somos la izquierda, somos la izquierda, somos la izquierda. Vivimos en democracia, vivimos en democracia, vivimos en democracia. Amén.

viernes, julio 28, 2017

¿Por qué la gente todavía apoya al "partido de la corrupción"?

Cuesta entender que, a estas alturas de la película, varios millones de españolitos de a pie todavía mantengan su apoyo al “partido de la corrupción”. Más aún teniendo una alternativa ideoĺógica prácticamente idéntica a la que trasladar su apoyo.

Lo cierto es que los votantes fieles del PP tienen sus razones. Motivos diferentes a que “son idiotas” o que “son malas personas”, como algunos repiten irreflexivamente por ahí. Yo destacaría el miedo, fundamentalmente, el voto útil y el conservadurismo -por la edad-.

Sin embargo, pese a existir esos y otros motivos para votar al PP, muchos no-votantes de ese partido piensan que es evidente que la corrupción generalizada es lo suficientemente nociva como para anular cualquier otra consideración, y no entienden cómo los votantes del PP no lo ven.

Y sin embargo, no es tan difícil de entender.

Si una persona vota al Partido X -el que sea-, es porque piensa que los demás son peores opciones.

De perogrullo, ¿no?

La información que maneja el votante del PP le lleva a considerarlo la mejor opción -o al menos, la menos mala-.
Y de igual manera, la información que maneja el votante de, por ejemplo, Podemos, le lleva a considerarlo la mejor opción -la menos mala-.
Y con los demás, lo mismo.

Es tan sencillo como eso. La gente vota en función de la información que tiene.

Y... ¿por dónde llega esa información a las personas?
Obvio también: por medio de los grandes medios de comunicación. Especialmente, la televisión.

Los medios de manipulación del Régimen aportan la motivación necesaria y suficiente para mantener el volumen actual de votos concentrado en un reducido grupo de partidos.

Unos medios dirigen los votos a unos partidos, otros a sus presuntos competidores.

Y la gente hace lo que le dicen los medios que escogen para ser informados.

Y, en consecuencia, para unos pocos millones de personas, el PP no es el “partido de la corrupción”. Saben de sobra que hay corrupción en el PP, pero en los medios que siguen, a este factor se le resta importancia, mientras que otros factores se exageran para hacerlos mucho más relevantes de lo que son.
En cambio, para muchos millones de no-votantes del PP, ese partido es el “partido de la corrupción” y es lo peor de lo peor, porque así lo califican los medios que siguen.
Y las dos cosas a la vez no pueden ser ciertas. 

La información que los medios proporcionan no describe fielmente la realidad. Sin ser necesariamente falsa en su totalidad, en su mayor parte es un conglomerado de medias verdades -esto es, la peor de las mentiras-. Es sesgada, parcial. En unos medios hacia un lado, en otros, hacia otro.

Así, esa información hace que la gente vote al PP. Y lo mismo reza para los demás.

Y sí, si todos los medios fueran objetivos, imparciales, libres, e informaran de la verdad completa, por supuesto que apoyarían  al PP cuatro gatos.

Pero si así fuera, también apoyarían a Podemos cuatro gatos.
Y al PSOE. Y a C's. Y a todos los demás.

Si los medios dijeran la verdad completa, no votaría ni el Tato.

Pero como no la dicen, 25 millones de españoles votan a los partidos. Al PP entre ellos.

Sin democracia mediática, no puede haber democracia política.

Lo llaman democracia, y nunca lo ha sido.

viernes, julio 14, 2017

¿Y qué opina C's?

Una escena de una representación teatral:

Viernes 14 de julio de 2017.
Abre el informativo de las 15:00 en Castilla-La Mancha Televisión.
Avance de noticia: el PSOE autonómico le ofrece a Podemos entrar en el ejecutivo para desbloquear la aprobación de los presupuestos.
Tras el titular, una portavoz de C's sale comentando la jugada.
Siguiente avance.

¿Qué falla en esta escena?

Es obvio, ¿no? Mientras la estaba viendo me estaba “chirriando” el cerebro. Parece surrealista, de película de los Hermanos Marx.

¿Qué hace una portavoz de un partido que no tiene representación parlamentaria en la JCCM como único protagonista de una noticia que afecta a los dos partidos del gobierno (el oficial y el oficioso)?
Desde un punto de vista periodístico, es decir, atendiendo a su valor informativo, no tiene el menor sentido. En condiciones normales, cabría esperar primero declaraciones de los dos protagonistas, PSOE y Podemos. En caso de querer ampliar la información, lo lógico es preguntar su opinión al principal partido de la oposición, el PP. Y si después de ello se quiere hacer una cobertura mayor, pues sí, sería procedente una ronda de declaraciones de otros partidos relevantes a nivel regional, como Ciudadanos e IU. Y si ya se pretende actuar respetando los principios democráticos -que va a ser que no-, pues en esa ronda habría que incluir también a otros, a los pequeños, PACMA por ejemplo.
Esto es, que en orden de relevancia parlamentaria/gubernativa, que es el que siempre alegan los defensores de los medios de comunicación para ocultar la censura, C's tendría que haber sido el cuarto partido en aparecer soltando las bobadas habituales.
Pero ha sido el único.
Surrealista. De película de los Hermanos Marx.
O no.

Porque hay una explicación bien sencilla para este hecho: CMM TV le hace propaganda, gratis, a C's.

No es que sea algo que deba sorprendernos. Un medio de comunicación costeado públicamente haciendo propaganda gratuita a los partidos políticos. Ha sucedido cada día desde que empezó este nuevo régimen político electoralista.
Y en los medios privados, lo mismo.
Lavacerebros 24x7.

Tampoco es que sea una sorpresa que se le haga esa propaganda “extra” a C's. Un poco después de la irrupción de Podemos, momento en el que C's era un partido minoritario en Cataluña -o sea, no era nadie-, se le empezó a dar minutos en los grandes medios a nivel nacional. Muchos minutos. Y C's se convirtió en un partido relevante. A base de propaganda gratuita.

Lo que me ha llamado la atención, primero, es lo “descarado” de la propaganda. Solos, en plan protagonista, sin “camuflarlo” entre declaraciones de los actores principales.

Ni siquiera se molestan en disimular. Tan aborregada está la masa votante, que dan por sentado que no se van a dar cuenta ni de la manipulación más grosera.

Lo segundo que me ha llamado la atención es que sea una televisión del PSOE la que le haga la propaganda a su rival político.

Pero claro, eso también tiene una explicación sencilla: PSOE y C's son dos productos que pertenecen al mismo dueño. Como lo son los demás partidos que salen en los medios.
Y es lógico y normal que el dueño de un producto lo promocione en sus medios de propaganda.

Fin del apunte.

Que continúe la farsa.

¡Free, free, Freedonia!

jueves, julio 06, 2017

¡Somos vuestros amigos!

5 de marzo de 1921. La base naval de Kronstadt está sitiada por el Ejército Rojo. En ella resisten los marineros de Kronstadt, la última amenaza contra la dictadura del Partido Comunista tras la revolución de 1917.

Kronstad no era el último reducto del ejercito blanco, que había sido vencido meses antes. Los marineros de Kronstadt habían sido, hasta ese momento, puntal y orgullo de la revolución. Sus filas estaban formadas por anarquistas, socialistas revolucionarios, e incluso bolcheviques del partido comunista. Pero sus ideas sobre cómo debía ser el gobierno de Rusia diferían considerablemente de las de Lenin y los cabecillas del partido. Kronstadt defendía la autogestión, la libertad, la igualdad. No habían hecho la revolución para cambiar la dictadura zarista por la dictadura de un partido.
Pero la diferencia de fuerzas era abrumadora. Era cuestión de días que cayera Kronstadt.

En ese contexto, me llamó mucho la atención que algunos reconocidos intelectuales del anarquismo ruso remitieran una carta al gobierno exponiendo el daño que estaban haciendo "a la revolución" e instándoles a detener la agresión y a buscar un acuerdo negociado con Kronstadt. Una carta difícilmente explicable que denota una candidez impropia de personas con pleno uso de sus facultades mentales.

Por aquel entonces, las cárceles rusas llevaban tiempo rebosantes de anarquistas. Hacía escasos meses que el ejército rojo había arrasado la Ucrania majnovista, que, al igual que Kronstadt, había tenido la osadía de pretender auto-organizarse sin someterse al partido. La represión era ya una realidad patente y consolidada, y era absurdo seguir asumiendo que al gobierno le importaba lo más mínimo la libertad, el socialismo o la revolución, tal y como la entendían los anarquistas.

Pero sin embargo ahí estaban unos pocos todavía proponiendo -a los tiranos- pactos pacíficos y negociación.

Increíble. Impensable. Irracional.

Sin embargo, la ingenuidad de ese sector del anarquismo no es algo extraño. Al contrario, es, por desgracia, lo normal.

Al igual que, unos años antes, todavía muchos campesinos rusos pensaban que el Zar les amaba y que la tiranía a la que estaban sometidos era culpa de sus ministros y funcionarios corruptos -y que el Zar no sabía nada-, de igual manera, durante la revolución, al hacerse patente la represión, muchos revolucionarios todavía confiaban en el camarada Lenin, al que creían inocente e ignorante de todas las agresiones que venían sufriendo por parte de los cabecillas del partido.
Incluso mientras el gobierno difundía un discurso en el que se les acusaba literalmente de traidores y contrarrevolucionarios, se les encerraba, se les atacaba, se les fusilaba... todavía había muchos dentro del majnovismo, del anarquismo, del socialismo revolucionario, que pensaban que era posible la negociación o incluso, en el caso de los majnovistas, la coexistencia de una Ucrania autogestionada con una Rusia dictatorial.
Y qué decir de la ingenuidad posterior de los anarquistas en la guerra civil española, cuya consecuencia fue la traición, represión y aniquilación por parte del gobierno republicano.

Al pensar en estos hechos, me viene a la mente la imagen de los alienígenas de "¡Mars Attacks!", que, mientras van exterminando a los humanos, emiten con altavoces el mensaje ese de que "¡No temáis, somos vuestros amigos!".

Como si fuéramos tan ignorantes como para picar ante una mentira tan obvia.


Pues parece que lo somos.

Este "buenismo" de la izquierda es fatal.

Y hoy en día, por desgracia, sigue presente y plenamente vigente en nuestra sociedad.
Proceso electoral tras proceso electoral, podemos ver como los embaucadores de turno prometen y prometen parabienes para la gente, incumplen sus promesas una y otra vez, y la gente les sigue votando.
El deterioro social es evidente, y la gente les sigue votando.
Se vive cada vez peor, y la gente les sigue votando.
La represión ha dejado de hacerse soterradamente, se ejecuta visiblemente con impunidad, y la gente les sigue votando.

La Historia nos enseña lecciones, una y otra vez.

Pero no aprendemos.

domingo, junio 25, 2017

Democracia para esclavos

En el siglo I a.C. nació y vivió en la República de Roma un esclavo muy peculiar. Se llamaba Tirón, y fue secretario y confidente de Cicerón, el famoso orador. Tirón recibió educación, hasta el punto que no sólo sabía leer y escribir, sino que, entre otras muchas cosas destacables, fue el inventor de un sistema taquigráfico que ha pervivido hasta nuestros días (“&”, “Etc.”).

Tirón, pese a ser un esclavo, fue un privilegiado, si se compara con otros esclavos de su época, de otras épocas, incluso con muchas personas libres que han vivido y sufrido en todas partes desde el inicio de los tiempos. Fue bien tratado, tenía el sustento asegurado, tenía una considerable libertad para moverse y actuar según su criterio... incluso tenía dinero propio, cosa que no era rara entre determinados esclavos en Roma en aquellos tiempos. Tiempos en los que no era extraño que incluso algunas personas se vendieran a sí mismas para poder escapar de la miseria y la muerte segura que les esperaba si seguían siendo “libres”.

Sólo un necio dejaría de apreciar la calidad de vida de la que disfrutó Tirón. Pero, pese a ello, nadie afirmaría que Tirón disfrutaba de libertad o que tenía los derechos civiles que correspondían a un ciudadano romano libre. Porque Tirón era, oficialmente, un esclavo.

Hoy en día muchos disfrutamos en España de una calidad de vida privilegiada, si nos comparamos con otros países u otros tiempos. Incluso disfrutamos de libertad para ir casi a donde queramos e incluso para protestar abiertamente contra gobiernos e injusticias.
Pero la mayoría de la gente da por sentado que estos privilegios son producto de que en España, hoy, tenemos una democracia.
Sin motivo ni justificación alguna. Porque sí.
Es lo que dice el dogma oficial. La teleprogramación.

Sin embargo, ya hemos visto que privilegios y calidad de vida no son producto exclusivo de la democracia: también los puede tener un esclavo, siempre y cuando al amo le convenga concedérselos.

Y hoy, en España, y en algunos de los países de nuestro entorno, a los “amos” les está conviniendo condedernos algunos privilegios. Por circunstancias ajenas a nosotros, entre otras, por la lucha y sacrificios que hicieron otros que vivieron antes que nosotros, que consiguieron arrancar a los poderosos esos privilegios que hoy disfrutamos -y algunos más que ya hemos perdido-.

Pero son privilegios, dádivas, cesiones de los amos. No son derechos propios de una democracia. 

Si tuviéramos derechos, estos no nos podrían ser arrebatados a conveniencia del Poder.

Hoy, en España, nos dicen que tenemos derecho a una vivienda digna, y sí, algunos tenemos nuestra casa, pero a otros los echan de las suyas.
Nos dicen que tenemos derecho a asistencia sanitaria, y sí, a veces en los centros de salud nos atienden e incluso salvan nuestras vidas. Pero a algunos los colocan en una lista de espera y cuando les toca el turno, ya es tarde, y otros sufren negligencia y maltrato a consecuencia de la escasez deliberada de personal, instalaciones, recursos.
Nos dicen que tenemos derecho a un trabajo digno, pero muchos son explotados con jornadas propias de épocas pasadas y reciben a cambio salarios cada vez más miserables.
Nos dicen que tenemos libre derecho de reunión y manifestación, pero a algunos los apalean los matones oficiales del Régimen, y a otros los meten en la cárcel por montar un teatro de títeres o los multan por repartir propaganda.
Nos dicen que tenemos derecho a la vida, pero intoxican el aire que respiramos y el agua y alimentos que consumimos con sustancias cancerígenas que acaban con nuestras vidas. 

No tenemos derechos. Si los tuviéramos, podríamos garantizarlos, universalmente, para todos los seres humanos de este planeta, utilizando el Poder que proporciona a los pueblos la Democracia.

Que he dicho para TODOS, sí. Si nosotros tenemos un “derecho” y nuestro vecino no lo tiene, no es un derecho. Es un privilegio.
Y hoy, en este mundo globalizado, nuestros “vecinos” son todos los habitantes del planeta.

La Libertad y la Democracia, cuando las hay, son para TODOS.
Los derechos, cuando los hay, son para TODOS.
Los privilegios, para algunos.

Y hoy no podemos garantizarnos esos derechos. Porque no tenemos Democracia. No tenemos Poder.

Democracia es gobierno del pueblo. Y no gobernamos.
Votamos, pero no gobernamos.

Disfrutamos de unos privilegios concedidos graciosamente por los poderosos, en tanto les convenga concedérnoslos.
Privilegios que están siendo retirados ante la pasividad y sumisión que mostramos últimamente.
Lógico y normal: si saben que no nos vamos a defender, los poderosos nos pisotean un poco más.
Y seguirán haciéndolo mientras sigamos llenando obedientemente SUS urnas con nuestros votos.

miércoles, junio 21, 2017

"Izquierda" y "Derecha"

En estos tiempos de ignorancia y manipulación mediática generalizada, el término “democracia” no es el único que ha sido corrompido, en este caso para hacer creer a la gente en la farsa de los sistemas políticos parlamentarios “representativos”. Otras muchas palabras o ideas son tergiversadas una y otra vez en los medios de propaganda del Régimen, al igual, como no, que la Historia, que ha sido debidamente reescrita en parte, y olvidada por otro lado.

Como todos habréis leído ya “1984” sabréis perfectamente a qué me refiero.

Con el concepto de “izquierda” también han hecho lo mismo.

Hoy en día se oye mucho eso de que lo de “izquierda” y “derecha” es cosa del pasado, que a estas alturas esos términos ya no tienen sentido. Y en realidad es cierto, tan corrompidos están por la manipulación. Y es que, al igual que pasa con la “democracia”, casi todo lo que hoy se toma por “izquierda”, tampoco lo es.

Pero para combatir el lavado de cerebro está el sentido común, así que ahí vamos con ello. Empiezo con la derecha:

La “derecha” es y siempre ha sido ese sector de la sociedad que defiende la desigualdad. Son los que quieren que unos manden y otros obedezcan. Que unos tengan mucho y otros poco -o nada-. Que haya ricos y pobres.
Naturalmente, esa desigualdad se extiende a todos los niveles, no sólo a lo económico: castas, razas, clases sociales, naciones... y con ello, fronteras, patrias y banderas.
La sociedad que defiende la derecha es la del egoísmo como base de la conducta humana: todos compitiendo contra todos (individual y colectivamente) y que gane el que más se lo merezca. La ley del más fuerte.
A lo más “noble” que aspira una parte de la derecha -los “liberales”- es a una mal llamada “libertad” -otro término corrompido-, que ellos entienden como el debilitamiento de los gobiernos, para que estos no puedan recortar los beneficios de los que han tenido éxito en esa competición amoral y despiadada que ellos llaman “civilización”.
Esta posición se justifica de muchas maneras: que no se puede evitar, que el mundo es así, que la gente es egoísta por naturaleza, que siempre ha habido líderes y seguidores, que no hay recursos suficientes para todos, que si se da pan gratis la mayoría no trabajarían porque son unos vagos...
Dogmas y bobadas, pero por desgracia, grabadas a fuego en los cerebros de demasiadas personas.

Por otro lado, la “izquierda” es, obviamente, lo contrario: la izquierda defiende la igualdad. Que no haya unos que manden y otros que obedezcan, que los recursos disponibles se repartan equitativamente, que no haya ricos ni pobres.
Esto es, una sociedad basada en el altruismo, el respeto mutuo, la cooperación, la solidaridad, la justicia... y como para que exista todo eso debe existir también libertad y democracia -las de verdad-, pues libertad y democracia también son izquierda.

En base a ello, podemos posicionar realmente a actores presentes y pasados. Por ejemplo, al contrario de lo que predica el dogma oficial, el gobierno soviético “comunista” queda identificado, sin lugar a la duda, con la derecha. ¿Y el actual de Venezuela? Derecha. ¿Cuba? Derecha. ¿USA? Derecha. ¿España? Derecha. Etc.
En todos esos países hay unos pocos que mandan y un pueblo que obedece. En todos hay pobres y ricos. En todos gobierna la derecha.

Y con los partidos políticos lo mismo:
¿Qué partido hoy en día funciona sin jerarquías, sin líderes y seguidores?
¿Cuál defiende un gobierno del pueblo, esto es, con asambleas y referéndum, con ciudadanos -todos iguales- elegidos por sorteo, ejerciendo los cargos de forma temporal y rotatoria?

Todos los partidos políticos son de derechas (me refiero, como siempre, a los que cuentan, esto es, los que salen por la tele).

Y sus líderes, lo mismo. Por ejemplo, Iglesias el Gran Líder Supremo, ¿izquierda? Venga ya.

Y así, al contrario, una vez más, de lo que predica el dogma oficial, hoy nos encontramos con que la izquierda es una reducidísima minoría, en España, y en prácticamente todo el mundo.
Una minoría además invisible, porque está ausente de la televisión y de los parlamentos, herramientas ambas del Poder establecido, de los más ricos, de los triunfadores en la competición de la ley del más fuerte, del capitalismo, del neoliberalismo, esto es, de la derecha.

Izquierda y Derecha. Conceptos tan válidos hoy como en el pasado, fundamentales para ayudarnos a entender la sociedad que nos rodea.

Siempre y cuando uno rechace el dogma oficial y use la cabeza.

miércoles, junio 14, 2017

El gran error de la izquierda (y III)

Capitalismo en lo económico. Representación en lo político.

Tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando.

El Capitalismo como sistema económico y la Representación como sistema político han evolucionado y se han adaptado -en términos darwinistas-. A día de hoy, han conseguido imponerse globalmente sobre los demás sistemas “competidores”, cada uno en su ámbito.
Han sido “los más fuertes”. Han alcanzado la hegemonía. Temporalmente.

Sin embargo no lo han hecho de forma independiente. Política y Economía han ido de la mano, vinculadas, interrelacionadas, desde que hicieron acto de presencia simultánea, en algún momento y lugar de nuestra Historia.

Capitalismo y Representación han evolucionado juntos, se han hecho más fuertes juntos. Se han alimentado mutuamente, se han apoyado, se han reforzado uno al otro.

Simbiosis.

La actual hegemonía del capitalismo como sistema económico universal no sería posible sin la complicidad de los políticos profesionales de todo el mundo, que, desde su aparición, han servido a los ricos y poderosos, han ejecutado políticas que les han permitido enriquecerse y empoderarse cada vez más -a costa del Pueblo, casi siempre-, y han legislado para consolidar esas políticas y ese sistema.

Por su parte, los actuales partidos y líderes políticos “representativos” de todo el mundo no estarían donde están sin el apoyo del Poder económico y sus grandes medios de comunicación, que les han proporcionado los votos que han necesitado para estar ahí.
Ese poder económico también ha usado la maquinaria propagandística para vender las bondades imaginarias de la Representación como sistema político, incluso para convertirla, a ojos de casi todos, en “democracia”.
Más aún, el Poder económico ha tumbado gobiernos, ha provocado boicots, golpes de estado, revoluciones, guerras, para establecer gobiernos afines y/o regímenes representativos -”democracia occidental”, lo llaman-, allá donde le ha convenido.

Capitalismo y Representación comparten éxito, y comparten destino. Son dos caras de la misma moneda.

No se puede reemplazar uno sin reemplazar al otro.

Es estéril intentar atacar o modificar sustancialmente el Capitalismo mientras este sistema esté protegido por el poder político.

Por ejemplo, es estéril reivindicar el no pago de la deuda, o una renta básica en España, mientras los políticos que gobiernan -aquí y en todas partes- sirvan a los que quieren cobrar la deuda y a los que les conviene una buena cantidad de precariedad y miseria en este país, que les proporciona todos los trabajadores desesperados a precio de saldo que desean.
Y es estéril poner en marcha modelos económicos alternativos, bitcoins y faircoins, monedas sociales, mercadillos de trueque, bolsas de tiempo, cooperativas o asociaciones de consumidores responsables... con un sistema político entorpeciendo y desincentivando por un lado, favoreciendo la competencia desleal por otro.

Y así llegamos de nuevo al gran error de la izquierda de hoy. Pretender cambiar el sistema económico sin cambiar el sistema político. Pretender obtener una “economía del bien común” sin obtener simultáneamente una “política del bien común”, esto es, una democracia real.

Si queremos un sistema económico justo, necesitamos democracia.

Y no la tenemos.

O trabajamos por ambas cosas a la vez, o no tendremos ninguna de ellas.

jueves, junio 08, 2017

El gran error de la izquierda (II)

Una parte -demasiado pequeña- de las personas de izquierdas de hoy en día, aún mantiene la lucidez suficiente como para tener claro que, para poder alcanzar ese “Pan, Trabajo, Techo, e Igualdad” al que aspiran, es imperativo erradicar una lacra cuya mera existencia hace inviable la consecución de esos objetivos: el actual sistema económico, esto es, el Capitalismo.

Hoy, el Capitalismo establece las reglas de forma global. Y la consecuencia directa de la aplicación de esas reglas es la tendencia a generar, sostener y aumentar las desigualdades e injusticias.
Por ejemplo, la Pobreza, que es consecuencia directa del sistema económico que la genera. O los déficit en atención sanitaria -tanto en la “Sanidad Pública” como en la privada-, que son consecuencia directa de la priorización de lo económico sobre la vida humana. Etc.

Mientras sigan funcionando las mismas reglas económicas, ninguna lucha por cambiar las cosas tendrá efectos importantes o duraderos. Las trabas que impone el sistema económico impiden los grandes objetivos, mientras que las victorias parciales que se arrancan con tanto sacrificio, con los años, acaban por perderse de nuevo.
Como bien hemos podido comprobar hoy en día en nuestro país.

Cuando las reglas son perversas, cuando condicionan absolutamente el resultado final de lo que hacemos, no queda más remedio que cambiarlas si queremos resultados suficientes y permanentes.

Y por ello, hay personas de izquierdas que tienen claro que el Capitalismo es parte del problema.

Y en consecuencia, trabajan por modelos económicos diferentes variados, desde la clásica abolición de la propiedad privada, hasta la reciente, reformista y moderada propuesta de la “Economía del Bien Común” de Christian Felber, mucho más digerible para el domesticado ciudadano medio europeo de hoy en día.

Pero casi todas esas personas bienintencionadas se dejan el trabajo a medias.

Y es que, la misma lógica que se aplica a la Economía, igual hay que aplicarla a la Política: si el sistema económico es parte del problema, obviamente el sistema político también tiene que serlo. Exactamente por los mismos motivos: el sistema político hegemónico hoy en día, la “Representación” -con sus partidos políticos y sus parlamentos-, también impone las reglas a consecuencia de las cuales llegan la desigualdad y la injusticia.

Si cambiar las cosas requiere del cambio del perverso sistema de reglas en lo económico, por lógica también requerirá del cambio del perverso sistema de reglas en lo político.
De cajón.

Por desgracia, la consciencia de este hecho, pese a ser de sentido común, no está en las mentes de casi nadie. El lavado de cerebro funciona.

Y a consecuencia de ello, ahí tenemos a la gente de izquierdas pretendiendo defender sus objetivos, codo con codo con políticos y demás actores del Régimen, sujetos estos cuya misión es precisamente que esos objetivos se alcancen en el menor grado posible.

Y ahí tenemos a la gente de izquierdas pidiendo a la gente que se una a la “lucha”, codo con codo con políticos y demás actores del Régimen, que están ahí precisamente para mantener a la gente fuera de esa lucha, sumisa, dependiente, inmadura, limitada políticamente a echar un voto a una urna cada cuatro años.
Esto es, codo con codo con aquellos que trabajan contra la Democracia.

No se puede ser más incoherente.

Y por ahí, vamos mal. Por ahí sólo hay más Régimen. Por ahí está el Sistema.

Lo llaman democracia, y nunca lo ha sido.

martes, mayo 30, 2017

El gran error de la izquierda (I)

El pasado sábado tuvo lugar en Madrid la última manifestación convocada por las "Marchas de la Dignidad", en la cual unas "decenas de miles" de ciudadanos, procedentes de toda España, se congregaron bajo el lema “Pan, Trabajo, Techo, e IGUALDAD”.

Supongo que, intentando ver lo positivo, habría que estar contento de que, en estos tiempos de tanta pasividad y sumisión, todavía haya unas decenas de miles de personas que salgan a la calle, aunque sólo sea por unas horas, para demandar algo tan básico como pan, trabajo, techo e igualdad.

Pero, por mi parte, no puedo mas que sentir tristeza. Tristeza ante la falta de norte de ese buen número de personas que defienden lo mismo que yo -el derecho a una vida digna para todos los seres humanos-, y que, además, están dispuestos a actuar para luchar por ello.

Y es que es fundamental movilizarse, sí. Y está bien hacerlo con y desde el corazón, también. Pero por desgracia, además, es necesario actuar con cabeza. Y eso, desde la mayor parte de la izquierda, hace mucho ya que no se está haciendo.

Básicamente hay dos reivindicaciones diferenciadas en estas "marchas por la dignidad":
- La primera, ese "pan, trabajo y techo", que hace referencia a las condiciones de vida dignas a las que tendría que tener derecho todo ser humano individualmente.
- Y la segunda, la "igualdad", que hace referencia a la sociedad en su conjunto, y que está ahí como requisito necesario para que puedan existir las condiciones anteriores.
Esto es, sin igualdad, no hay posibilidad de garantizar una vida digna para todas las personas. Desigualdad es igual a pobreza, miseria, injusticia, egoísmo, corrupción...
Así que, sí, la igualdad es irrenunciable.
Pero... ¿sólo eso?

La igualdad es necesaria, pero no es el único pilar fundamental para construir una sociedad digna.

Otro pilar obvio es la LIBERTAD. Tan necesario e irrenunciable como la igualdad.

Sin embargo, la libertad no está en el lema de las marchas. No es una reivindicación básica de las marchas. Lo cual es un error de bulto.

Pero es mucho peor.
Hay otro pilar fundamental que es condición necesaria para poder alcanzar el objetivo de esa vida digna para todas las personas: la DEMOCRACIA.

¿Acaso es posible que todos los seres humanos vivan dignamente si son gobernados por otros, por unos pocos, por una élite de privilegiados con poder para imponer su voluntad al Pueblo?

La democracia es el único sistema de gobierno que puede proporcionar pan, trabajo y techo para todos. Es el único sistema político que hace posible la igualdad y la libertad.

Pero la democracia tampoco se defiende desde las marchas por la dignidad.
Como tampoco se defiende desde la izquierda.
Desde hace mucho.

Y ese es el gran error de la izquierda de hoy: el desprecio por la democracia.

No es algo que se haga por mala fe, por supuesto.
Es ignorancia.
El lavado de cerebro ha funcionado, no sólo en las personas conservadoras, esto es, de derechas. También ha funcionado en las de izquierdas.

Hoy en día apenas nadie sabe lo que es la democracia. Apenas nadie sabe que los sistemas políticos de representantes son aristocracias: nunca fueron, ni pueden ser, ni hubo intención de que fueran, democráticos.

Y es lógico y normal que, si no se sabe lo que es la democracia, no se defienda, no se luche por ella.

Pero es un error. Fatal.
Un error que convierte esta movilización, como todas las anteriores, como todas las acciones de este tipo, en gestos inútiles. Estériles. Vacíos. En una completa pérdida de tiempo, de recursos, de energía.

Excepción hecha, eso sí, de esos pocos “listos” que utilizan estas movilizaciones para pescar votos. Ellos sí sacan provecho de estos actos.
Pero a la sociedad en general, o a las personas más desfavorecidas en particular, estas “marchas por la dignidad” no les sirven absolutamente para nada.

Al igual que no se puede construir una sociedad digna sin igualdad y libertad, tampoco se puede sin la herramienta que permite a los seres humanos gobernarse a sí mismos: la democracia.

Pero la izquierda pretende sacar dignidad de un sistema político representativo. Que es como pretender obtener peras de un olmo.
Sin rechazar la oligarquía que soportamos, espera frutos de una democracia. Como si tuviéramos una. Como si hubiéramos vivido alguna vez en democracia.

La izquierda ha perdido totalmente el norte.

No avanza hacia la democracia. No la demanda. No la defiende. No lucha por ella. Ni siquiera sabe lo que es.

Y por ahí, vamos mal. Por desgracia, la dignidad no se encuentra en esa dirección.
Por ahí sólo hay más Régimen. Por ahí está el Sistema.
Por ahí sólo hay más de lo mismo.





Lo llaman democracia, y nunca lo ha sido.


miércoles, mayo 03, 2017

“Borgen”, o el mito del buen político

¿Qué pasaría si el Presidente del Gobierno fuera una persona honrada y competente?


Es imposible, ya lo sé. Pero si le echamos imaginación... si fantaseamos... si nos ponemos en que podría ocurrir lo imposible... ¿qué pasaría?

Tranquilos, no cortocircuitemos la maquinaria cerebral con tan peliaguda disquisición. No es necesario. Ya lo han hecho otros por nosotros.

La respuesta a esa cuestión la desarrolla “Borgen”, una serie de televisión danesa de política-ficción, cuyo punto de partida es precisamente ese: la honrada y competente Birgitte Nyborg, líder del emergente Partido Moderado, llega al poder, con un programa bueno para todos los ciudadanos y con la firme voluntad de hacer realidad la voluntad del pueblo danés.

La serie desarrolla las vicisitudes de esta brillante y voluntariosa política, en su intento de hacer realidad esa “nueva política” de la que tanto se habla, pero que nunca se ve por parte alguna.

La ficción es bastante realista y, por tanto, Birgitte fracasa. A medida que van avanzando los meses de mandato, vemos como la flamante Primera Ministra se va topando con los intereses existentes en el ámbito político: corrupción, incompetencia, luchas de poder internas de los partidos, por un lado, y por otro, el Poder económico y el Poder mediático, que le impiden, una y otra vez, cumplir con sus promesas y sus propuestas, incluso le hacen imposible mantener sus principios morales, esos que la hacían diferente a los demás políticos.

La serie es muy buena, de mucha calidad, muy superior a la habitual morralla USA a la que estamos acostumbrados. Y es muy entretenida. Merece la pena, para aprender un poco sobre lo que es, en el fondo, la política de estos tiempos.

Y, llegados a este punto, cualquiera que me conozca lo suficiente estará pensando que estoy promocionando una serie de mi agrado, esto es, muy crítica con el Sistema Político, el danés en este caso. Por cierto, similar, en lo que a las reglas se refiere, al español (en contraposición al sistema mayoritario de USA o Francia).
Sin embargo, no es así. A pesar de todas las miserias del mundillo político que muestra, la serie es pura propaganda en favor del Sistema. Propaganda de mucha calidad, muy sutil, muy disimulada... pero eficaz, muy eficaz.
Al final, cuando terminas la serie, la idea que esta te deja en la mente es que “esto es democracia y aunque no es perfecta, es el gobierno menos malo posible”. Pese a todo lo que se denuncia, este producto televisivo, en la práctica, lleva a la resignación, al conformismo, a la sumisión al Régimen.
“Aceptémoslo, porque es lo mejor que se puede conseguir”.
Nos deja esa idea clave, y una buena cantidad de dogmas del Sistema, reforzados, en nuestro cerebro.
Manipulación, de la buena.

Ahí lo dejo de todas maneras, para el que le pueda interesar. En mi opinión, merece la pena incluso sabiendo que es propaganda. Y merece la pena todavía más para los que siguen creyendo en este Sistema, porque van a disfrutar, y además, la serie va a reforzar su fe. Dos por uno.



Anexo: Manipulación en “Borgen”


No he podido resistirme a extraer tres escenas -de unos pocos segundos- como muestra de cómo se ejecuta en estos tiempos la manipulación política aprovechando el ocio televisivo. Hay muchas más, y muy buenas, pero estas tres me han parecido especialmente significativas.

La primera, grandiosa.

Ahí va:

1. “Me meo en esa ingenua noción de que el poder es del pueblo.”

Michael Laugesen, líder del Partido Laborista. “Borgen”, episodio 1, primera temporada.


Esta escena es, en materia de manipulación, genial. Brillante. Ahí lo tenemos, en la televisión, el reconocimiento de que todo es una estafa, y encima, por parte de un líder político de uno de los partidos mayoritarios.
“Lo llaman democracia, y no lo es”.
La cruda verdad.
Cuesta creer que eso haya salido en la tele.
Pero claro, en la serie, esa verdad la dice el que está a punto de convertirse no sólo en el “malo” de la serie, sino en el perdedor.
Y... ¿quién hace caso a los perdedores?
Si la honesta y capaz Birgitte Nyborg lo afirmara, sería diferente... pero lo dice el perdedor de turno. Y eso es crucial.

Nuestro cerebro está diseñado para no hacer caso a los perdedores. Tampoco a los que nos caen mal o nos resultan antipáticos.
Y, en ocasiones, eso nos lleva a equivocarnos. A despreciar una cosa cierta por motivo de quién la dice. Falacia ad hominem.

Nuestro cerebro es vulnerable. Y los que saben de esto de manipular, se aprovechan de este déficit en nuestra capacidad de razonar.

Y así, en esta escena, ¡sueltan la cruda verdad, sin cortapisas, con todo el descaro... para lavar el cerebro a la gente para que la rechacen!
Reforzando así la gran mentira, base de todo, que se repite una y otra vez en todos los medios de comunicación: que vivimos en una democracia.

Magistral.

2. “Democracia es dictadura de la mayoría”

Amir Dwian, líder del Partido Verde. “Borgen”, episodio 5, segunda temporada.



Otro de los reveses de Birgitte Nyborg. Está intentando sacar un proyecto fundamental, por consenso, para que sea duradero, sostenible, eficaz. Cuestiona la imposición de la mayoría (de esas mayorías “ajustadas” -y en realidad, falsas- a las que estamos acostumbrados en España). Cuestiona que eso sea justo.
Y con razón, porque ni es justo, ni democrático.
Pero la “realidad” pone a Birgitte en su lugar. En esta escena, en boca del también honesto y competente líder de los verdes, se refuerza el dogma que nos venden una y otra vez desde los medios de propaganda.
Al final, Birgitte acabará por aceptar esa falsa definición de democracia. Y con ella, todos los manipulados televidentes que sigan la serie y que, sin pretenderlo ni darse cuenta, adoptarán las mismas ideas que les venden por medio de esos políticos ejemplares -ficticios- con los que simpatizarán o se sentirán identificados. En este caso, Birgitte y Amir. Protagonistas. Admirados. Los que tienen credibilidad. Los que usarán para contar las milongas que quieren que crean, en este caso, los daneses.

3. Políticos profesionales, parásitos profesionales.

“Borgen”, episodio 8, tercera temporada.


La que se queja con ira y desesperación es Nete Buch, diputada de los “Nuevos Demócratas”, partido de nueva creación de una renacida Birgitte. El partido se está desplomando y Nete está a punto de perder su escaño... y se ve en la cola del paro... porque, aparte de embaucar a la gente para que la voten, no sabe hacer la O con un canuto. Es una inútil total. Si pierde el escaño, se queda sin trabajo, y sin la generosa remuneración que el “curro” de político profesional conlleva.
Nete está tan desesperada que traiciona a su “amiga” y compañera de partido Birgitte y se convierte en una “tránsfuga-espía” para recuperar su antiguo puesto -y escaño- en el partido rival de ese momento de la historia.

Otra escena que emite un mensaje bien distinto a la realidad debido al modo en que se presenta.

Para empezar, en la serie, Nete es la única que se muestra temerosa de su futuro laboral por perder su escaño. Pero, siendo realista, todos los “aforados” tendrían que haber estado acojonados por perder su puesto de trabajo. Los políticos profesionales, por norma, son todos unos inútiles: aparte de mentir, engañar, obedecer al que mande y echarse el dinero a la saca, saben hacer poco más. ¿De qué trabajarían de no vivir de la política? Si fuera por sus capacidades, irían todos de cabeza al paro.

Aunque, por otra parte, lo que tampoco muestra la serie es la salida laboral habitual para políticos que pierden sus escaños: las puertas giratorias. ¿Cuántos políticos realmente tendrían miedo de perder su escaño, si saben que les espera un puesto de trabajo seguro al dejarlo?
En la vida real, es difícil encontrar un político que no tenga una cómoda “jubilación” asegurada. No sólo están los puestos de “consejeros” de grandes empresas para políticos importantes; hay también multitud de puestos de trabajo para enchufados en empresas privadas variadas, de la familia, de amigos, de los de devolver favores... fundaciones... empresas públicas... y por supuesto, puestos de trabajo en la Administración Pública, plagada de enchufados que disfrutan de un empleo seguro, según la Constitución, gracias a haber demostrado su “mérito y capacidad” en unos “justísimos” procesos selectivos. Miremos las universidades, por ejemplo, que son caso especial de esta praxis.

Que bueno, esto es en España, claro. Pero dudo mucho que en Dinamarca sea muy diferente. Aunque eso sí, allí, mucho más disimulado.

En definitiva, que la situación que se le plantea a Nete es irreal. Esta escena es también manipulación. Reconociendo otra vez una media verdad -la inutilidad conocida de algunos políticos profesionales-, nos hacen creer que los políticos inútiles son una minoría, la excepción. Cuando en realidad son la regla.

La corrupción política no es un hecho puntual o excepcional. Es una cuestión de clase. Hay una clase opresora, parásita, integrada en todos los ámbitos de la sociedad: política, economía, medios de comunicación, Administración Pública, ejército, mafias, jerarquía eclesial... y luego está el pueblo, que la sufre.

Es el Sistema.

Lo llaman democracia, y nunca lo ha sido.

Manipulación, manipulación, manipulación.

Pero de la buena. Que la disfruten.

lunes, marzo 27, 2017

La enfermedad de nuestro Sistema Educativo

La raíz del problema. No los síntomas, sino la enfermedad. Lo que tenemos que averiguar, y sanar, si queremos un buen Sistema Educativo para las nuevas generaciones, para nuestro futuro.

Lo preguntaba aquí, pero no, no está ahí la respuesta. Nos quedamos en los síntomas, en la superficie.

Vamos a profundizar.

Los seres humanos estamos programados genéticamente para aprender, y mucho, especialmente en nuestros primeros años de vida. Una simple cuestión de supervivencia.
Aprendemos cosas de forma natural. Sin darnos cuenta. Por repetición, por imitación, por experiencia.

Y los chavales aprenden, ya lo creo. Aprenden lo que la sociedad les enseña. Lo que necesitan para integrarse con éxito en la sociedad en la que tienen que desarrollar su vida adulta.
Su aprendizaje es coherente con la sociedad en la que viven.
Aprenden imitando las conductas que la sociedad marca como exitosas. Lo que ven, lo que funciona, lo que es valorado socialmente.

¿De quién aprenden los chavales?

Miremos sus modelos, las personas que son más famosas en este país, los que más salen en la tele, los que más dinero ganan, los que más reconocimiento tienen:
- Futbolistas y otros deportistas.
- Artistas (música, cine) que destacan por su físico, raramente por la calidad de su trabajo.
- Modelos de pasarela y demás.
- Individuos maleducados, zafios, incultos, irrespetuosos, egoístas, ignorantes, estúpidos... que exponen sus mediocres vidas públicamente.
- Empresarios corruptos que se hacen ricos abusando, robando y engañando aquí y allí.
- Políticos profesionales.
- Enchufados en los mejores puestos de trabajo (directivos y ejecutivos varios, entre otros).

Etc.

Pregunta retórica: ¿quiénes de entre esos socialmente valorados “profesionales” han necesitado una titulación para alcanzar su posición?

Pues eso. Está claro, ¿no?

¿Cuántos científicos famosos salen cada día por la tele? ¿Cuántos científicos son tema de conversación en una comida o cena de cualquier hogar actual?
O... ¿cuántos padres jalean con pasión, entusiasmo, y hasta adoración, cada fin de semana y entre semana, el trabajo de algún científico?
Ninguno. Jalean a los futbolistas.

Más preguntas: ¿cuántos padres leen con sus hijos? ¿Y cuántos ven la tele o juegan a la consola, muchas horas al día, delante de sus hijos?

Profundicemos un poco más:

Si nuestros chavales miran su entorno, ¿cuántos parientes o amigos adultos conocerán que:
1) tengan un título,
2) trabajen -en su municipio, sin haber tenido que emigrar- gracias a su título, y
3) estén contentos con su trabajo?

Tal vez en nuestros entornos personales -privilegiados, gente con cultura y trabajo- haya algunos casos aislados. Pero no creo que sean muchos.
Pero hay enormes bolsas de población -en nuestra región, en nuestro país-, donde la gran mayoría de los chavales no tienen prácticamente ningún referente positivo cercano que les muestre que obtener un título merece la pena.

Y más aún, miremos dentro de las aulas, donde los alumnos tienen unos referentes cercanísimos para valorar si merece la pena sacarse o no un título: sus profesores.
Quemados, cabreados, maltratados, malpagados, despreciados, faltados al respeto reiteradamente por las autoridades educativas, por la dirección de los centros, por los propios padres de los alumnos...

¿Esforzarse para estudiar? ¡Venga ya!

Los chavales aprenden cada día, de sus mayores, que en esta vida lo importante es otra cosa. Darle patadas a un balón. Estar buen@. Llevar ropa de marca. Agredir, gritar e insultar. Estafar y robar. Tener un buen enchufe.
Y sobre todo, ante todo, tener dinero. Lo más importante.
Somos lo que tenemos. El dinero por encima de las personas. La lección principal.

Esto no hay centro educativo que lo remedie.

Un detalle más y termino. No quiero dejarme otra faceta de la misma enfermedad, fundamental también, casi tan importante como lo anterior:

¿Cómo narices va a concentrarse un chaval en las matemáticas o la lengua si tiene una vida de mierda -con perdón otra vez-? ¿Si su familia vive en una situación de penuria económica, si su preocupación es cuándo les van a desahuciar, si vive en una chabola o piso ocupado sin agua ni electricidad, o si el maltrato en el hogar, la violencia, la delincuencia, las drogas... es su pan de cada día?
Realizar una actividad intelectual compleja -a partir de cierta edad, aprender según qué cosas lo es-, requiere concentración.
Y es difícil concentrarse con el estómago vacío, o con la cabeza llena de problemas mucho más graves que hacer una multiplicación de monomios o saber si “cabeza” es sujeto o complemento directo.

Sin garantizar una vida digna para tod@s, no puede haber educación digna para tod@s.

La raíz del problema no está en las aulas: está en la sociedad.

Si queremos que los chavales aprendan lo que es correcto, los adultos debemos hacer lo correcto.
Si queremos una mejor educación, la sociedad debe cambiar, los adultos deben cambiar.

Es un error centrarse en los cambios en los centros educativos, y en las aulas, cuando la raíz del problema está fuera.
Por ahí vamos mal. Tratar los síntomas no va a funcionar.

Hay muchísimo que mejorar dentro de las aulas, sí. Pero lo importante, lo principal, debe hacerse fuera.

Actuando sobre la raíz del problema.

No educa la escuela, educa la sociedad.

jueves, marzo 23, 2017

¿Cuál es la enfermedad de nuestro Sistema Educativo?

El estado de nuestro Sistema Educativo es catastrófico. Cada año arroja miles de jóvenes pésimamente preparados a la vida de adulto. La generación Ni-Ni. O generaciones, porque va a salir más de una.

A algunos -demasiado pocos- nos preocupa la Educación. Y una parte de los que nos preocupamos -de nuevo también demasiado pocos- hasta actuamos para intentar cambiar las cosas.

Pero difícilmente vamos a actuar eficazmente si ignoramos la raíz del problema. ¿Por qué falla el Sistema Educativo?

Algunos protestan contra la LOMCE y contra los recortes, pero olvidan, ignoran, o hacen por ignorar, que antes de la LOMCE, los recortes y el PP, nuestro Sistema Educativo era igualmente catastrófico, con unas tasas de fracaso escolar -reconocidas por el gobierno PSOE- superiores al 30%, y básicamente con los mismos problemas que ahora, sólo que con unos pocos -e insuficientes- medios más.

Y vaya, si nos fijamos sólo en esa tasa de fracaso escolar reconocida, la LOMCE y el trabajo del PP están funcionando: el abandono escolar temprano está descendiendo.
¡Sorprendente! ¡Genial! ¿Es bueno el PP?
Voy a tener que votarles las próximas elecciones.

Es broma, claro. Obviamente no me creo esta “información” -propaganda, maquillaje-, pero lo mismo reza con la tasa que reconocía el PSOE antaño. El fracaso escolar real en Castilla-La Mancha no lo conoce nadie, pero por mi experiencia, por lo que sé, es y ha sido, desde hace muchos años ya, abrumador, casi generalizado. Me extrañaría muchísimo que más de un 10% de los chavales salieran mínimamente formados al terminar su educación secundaria obligatoria.

En cualquier caso, el problema no es sólo la LOMCE, los recortes o el PP. Hay más, mucho más. La raíz del mal está mucho más profunda.

Y si no encontramos la raíz del problema, no vamos a solucionarlo, ni queriendo.

Otros colectivos (Lo primero es soñarlo) plantean actuar en centros públicos, tratando de mejorar la pedagogía existente -cavernaria- y la integración en la educación de padres, empresas y demás actores de la sociedad.

No educa la escuela, educa la sociedad.

Fundamental. Una necesidad obvia desde hace muchos años.
Y sin embargo, la presencia de estas experiencias hoy en día en nuestros centros públicos es casi inexistente, anecdótica.
Valoro enormemente el trabajo de estos padres y profesores, pero es insuficiente, y por mucho. Así no llegamos.

Otros (Caracolín, Madreselva) tratan de salvar a sus hijos en sus propios centros privados -más o menos independientes-, enfrentándose a las dificultades que ello conlleva, como la falta de recursos económicos.
En mi opinión, a título particular -en plan "sálvese quien pueda"-, esta es la mejor opción, pero es un camino muy complicado, de futuro incierto, y al que pueden acceder muy pocas familias -por falta de medios, o de coraje, que hay que tenerlo, para optar por estas alternativas cuando están naciendo-.

Y además, educando bien a cuatro chavales no nos salvamos. Algunos de ellos mejorarán sus posibilidades de futuro, y eso es mucho -especialmente para ellos mismos y para sus padres-, pero, para el conjunto de los castellanomanchegos, es, de nuevo, absolutamente insuficiente.

Todas estas iniciativas son pequeños parches, atenúan ligeramente el daño global, pero no van a curar la enfermedad, porque no tienen en cuenta hasta dónde llega la raíz del problema: tratan los síntomas, pero apenas tienen en cuenta la enfermedad.

Y por ello, pregunto:
¿Cuál es la enfermedad de nuestro Sistema Educativo?
¿Cuál es la raíz del mal?
¿Lo sabemos?  ¿Nos hemos parado a tratar de averiguarlo?

jueves, marzo 16, 2017

El Gobierno de Castilla-La Mancha veja y humilla a los profesores

Si un superior jerárquico se acercara a mí en el trabajo, y me dijera que no se me permite disfrutar de un derecho -a conciliar la vida familiar y laboral- que la ley me reconoce, mientras que otros compañeros sí lo disfrutan, me sentiría discriminado.
Si ese superior me tratara como un imbécil dándome una justificación absurda y pueril para privarme de ese derecho, a la vez que me culpabiliza de no sé cuántos males y, además, lo hace público, me sentiría, posiblemente, vejado y humillado.
Pero si ese superior fuera un alto cargo de la Consejería de Educación de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, y los perjudicados fueran los profesores de primaria o secundaria, pues tal vez estaría acostumbrado a ser vejado y humillado y tampoco pasaría nada por una más.

El pasado 1 de enero de este año entró en vigor en Castilla-La Mancha una norma interna que básicamente suprime el derecho de acudir a las tutorías de sus hijos a profesores que sean padres. Pueden leer la circular que se envió al profesorado aquí.
Hay que leerla -y alucinar- para entender lo que expongo a continuación.

No creo que sea necesario entrar en la argumentación con la que se justifica la medida, ratificada además por un juzgado. Cualquier ser humano con más de 5 años y una capacidad de raciocinio normal se daría cuenta de la ridiculez de la justificación que se da.
Aunque bien pensado, como de raciocinio andamos más bien escasos en este país, voy a dar una pista. A ver si alguien me explica cómo un profesor y padre -o profesora y madre- que trabaja, digamos en... Campo de Criptana, con más de 20 horas lectivas y, por consiguiente, sin apenas huecos “sin alumnos” en su horario, puede encontrar ese “momento más adecuado” para viajar al colegio de sus hijos en, digamos... Ciudad Real capital... por ejemplo... asistir a la tutoría -que por supuesto coincidirá fácilmente con el “momento más adecuado” del tutor-, y volver después a Campo de Criptana, todo ello, sin perder una clase.

Igual han inventado ya los viajes en el tiempo y no me he enterado. Y el Juez ese de Cuenca y el Inspector General de Educación lo saben, y claro, por eso esta norma. Desde el pasado 1 de enero los profesores de Castilla-La Mancha deben estar pasándoselo pipa saltando en el tiempo una y otra vez desde los portales temporales que ya debe haber funcionando en colegios e institutos.

A ver cuándo me ponen un portal de esos en mi curro.

En fin, bromas aparte, la única explicación que me viene a la mente sobre la imposición de esta norma aberrante es la obvia: es por joder. Con perdón.
Nuestros dirigentes desprecian y aborrecen la Educación y, por extensión, a los profesores. Siempre ha sido así, y así sigue siendo.

Y si hay algo a lo que un político tiene miedo, pavor diría yo, es a un pueblo bien educado, sabio, racional. ¿De dónde saldrían sus votos si los ciudadanos supieran y razonaran?

Así que nuestros políticos, siguiendo la tradición caciquil característica de nuestra región, se dedican a vejar y humillar a los profesores y, de paso, a empeorar sus condiciones laborales todo lo que pueden. Entre otras labores.

Y claro, es difícil que un buen profesor -o uno normal- esté motivado para educar adecuadamente a los alumnos si se le trata como basura.
Y aún así, increíblemente, alguno aguanta. Y lo hace bien. Por vocación.
Pero son los menos. La mayoría, como no puede ser de otra manera, se acaba quemando.

Ese es el “Sistema Educativo” en el que se escolariza -que no educa, no es lo mismo escolarizar que educar- a los niños y adolescentes castellanomanchegos.
Y así nos va.



Vejar: Maltratar, molestar, perseguir a alguien, perjudicarle o hacerle padecer.

Humillar: Herir el amor propio o la dignidad de alguien.



P.D. Fina la ironía de que, un profesor que parte de su trabajo es atender a los padres de sus alumnos en las tutorías correspondientes, no pueda a su vez acudir a las tutorías de sus hijos. Tengo que reconocer que esta vez se lo han currado los mandamases de la Junta.
Les costará superarlo... pero seguro que lo harán.

viernes, marzo 10, 2017

Mujeres maltratadas, ciudadan@s maltratad@s

Siempre que le doy vueltas a esa lacra execrable que es el maltrato a la mujer, acabo topándome con la misma dificultad, una que hace extremadamente difícil de solucionar una situación de maltrato: la dependencia de la víctima.

Ya sea dependencia psicológica, visceral o económica, en todos los casos se levanta una barrera que impide tomar el camino que lleva a la resolución del problema. Cuando la solución pasa necesariamente por la independencia, la víctima no puede afrontarla, precisamente porque su educación y circunstancias la han deformado hasta convertirla en alguien incapaz de actuar por sí misma: la han convertido en alguien completamente dependiente.
Y, una vez llegados a ese extremo, encontrar una solución es casi imposible, porque el mal se afronta tarde, muy tarde, cuando el daño es casi irreparable.
Casi, pero no imposible; al menos, no en todos los casos.

Cambiando de tema -o tal vez no-, reflexionando sobre esto, el pasado miércoles me vino a la mente otra cuestión, aparentemente diferente -aunque en realidad, no lo era-. En esta vida que nos ha tocado vivir, existen múltiples situaciones aparentemente no relacionadas, en contextos muy variados, pero que en realidad, son idénticas, o muy similares, y equiparables.

En este caso, me vino a la mente lo que siempre me viene a la mente: la política. 

Hoy, en España, vivimos una situación de maltrato generalizado. De maltrato de l@s ciudadan@s.

Somos constantemente maltratados por la clase dirigente. Nos obligan a vivir, a nosotros y a nuestros seres queridos -en algunos casos, cada día-, situaciones de falta de recursos, de precariedad, de miseria, de riesgo para la salud y para la vida, de sufrimiento, de desigualdad, de injusticia, de falta de libertad, de trabajo forzado...

Que no es igual el maltrato para todos, claro. Para algunos es muy leve. Para otros, letal.
Al igual que en los casos de maltrato a la mujer.

E igualmente también, much@s ciudadan@s son incapaces de reaccionar, o peor aún, apoyan a sus maltratadores, cada cuatro años, con sus votos.

Y detrás de esa falta de reacción se encuentra, como una de las causas -tal vez la principal-, la situación de dependencia extrema de las personas de sus maltratadores. Al igual que ocurre con tantas mujeres maltratadas.

Ya sea dependencia psicológica, visceral o económica, en todos los casos se levanta una barrera que impide tomar el camino que lleva a la resolución del problema.

En una relación por naturaleza insana, no es posible encontrar soluciones. La propia naturaleza insana de la relación lo impide. Se pueden poner parches, atenuar el daño, pero no solucionar las cosas.
Para solucionarlas, hay que actuar sobre la raíz del problema: hay que terminar con esa relación.
Y, desde la libertad de no estar sujeto a las reglas y voluntad del maltratador, entonces, desde ahí sí, desde ahí se podría buscar una vida mejor.

Por ello, el camino de la solución se inicia, necesariamente, por la independencia. Esto es, por la ruptura.

Es un camino difícil, claro, y no exento de riesgo. Pero, para la mayoría, será mucho peor seguir al lado del maltratador. Incluso, tarde o temprano, letal.

Pero claro, está lo de la dependencia. ¿Cómo personas extremadamente dependientes van a optar por la independencia? ¿Una independencia que la gran mayoría ni puede -ni quiere- afrontar?

Salir de este pozo oscuro y profundo es muy, muy difícil. Es utópico. Casi imposible de alcanzar con un pueblo mayormente dependiente.
Casi, pero no imposible. O eso quiero creer.

La ruptura es la única solución. Es lo que hay.

O nos sometemos a los maltratadores, o nos rebelamos. O aceptamos las cadenas, o las rompemos.
En este caso, no cabe término medio.
Lo segundo es difícil y arriesgado. Lo primero, ya sabemos cómo acaba.

Y algunos, no demasiados, pero tal vez suficientes para empezar algo, sí somos lo suficientemente capaces -y conscientes- como para elegir un camino u otro.

Es nuestra elección. Y lo que elegimos, tiene consecuencias.
Por un lado, o por el otro.



P.D.1 En política, el camino de la ruptura, esto es, la solución, se llama democracia.

P.D.2 En democracia no cabe el maltrato a l@s ciudadan@s. Ni a las mujeres. Eso es lo que nos estamos perdiendo al no reaccionar, al seguir al lado de los maltratadores.